Beach Sweet Beach

Uno de los tantos retos que tomé hace unos años fue aprender a pilotar drones, siempre tratando de llevar las tomas a un nivel más alto, ya lo he pasado por un ventanal de una iglesia del tamaño del mismo drone, lo he volado sin GPS en el bosque, en una tarima, en eventos repletos de personas de noche y sin monitor, son cosas que pasan, pero la grabación más relajante para mi con el bicho ha sido esta…en Santa Catalina, a las 5:33pm con un sol espectacular. Quien lo iba a pensar, nunca había ido, ni me había atrevido a volarlo tan lejos y tan cerca del mar, lo disfruté…y espero ustedes también.

Cheers!